8 de marzo: No a la discriminación de las madres

Desde principios del siglo XX la activista alemana Clara Zetkin y la internacional comunista se apropiaron de las justas reivindicaciones de algunas mujeres sobre derecho a la participación política, la formación profesional y el trabajo, y las emplearon como excusa en su sanguinaria lucha por imponer su tiránico régimen de terror, estableciendo el 8 de marzo como fecha simbólica de recuerdo a las militantes comunistas. Hoy esa fecha se ha convertido en un ariete que la ideología de género emplea contra los pilares básicos de la sociedad, con el apoyo general de partidos políticos e instituciones públicas. Mientras el feminismo ataca a la familia y la vida y la dignidad humanas, se olvida de la verdadera defensa de la mujer y sus derechos.

Alternativa Española debe lamentar que en el ámbito laboral ser mujer sea una condición desfavorable, que empeora radicalmente para aquellas mujeres que quedan embarazadas.

AES debe denunciar la hipocresía de la izquierda y la derecha liberal, quienes multiplican los actos oficiales y las fotos de políticos en actitud reivindicativa a favor de la mujer, y hacen “sentidas” declaraciones a favor de la “igualdad”, mientras que ninguno de ellos, ni sus partidos, ni las instituciones en que gobiernan, llevan a cabo las medidas mínimas imprescindibles para que a la mujer se la considere igual laboralmente si mutilar una parte imprescindible de sí misma como es la maternidad.

Así mismo en este día de la Mujer Trabajadora, AES denuncia el desprecio social que sufren las amas de casa y quiere rendir un sentido homenaje a estas mujeres olvidadas por las administraciones, partidos y asociaciones feministas, cuyo silencioso trabajo como madres y amas de casa es impagable para la sociedad, y digno del mayor de los reconocimientos.

Por último, AES quiere recordar que las mujeres son víctimas de otra tremenda injusticia en la sociedad actual, en relación con el aborto, al que muchas son forzadas para no perder sus empleos, o directamente forzadas por sus parejas o familiares, sin que parezca importarle lo más mínimo a los adalides de la ideología de género esta forma de discriminación sexual, ni las graves consecuencias físicas y psicológicas que acarrean a la mujer.

8 de marzo de 2012